Sunday, 3 September 2017

Los laicos en la Obra de Maria (2)



Miriam y David Kane, San Francisco

Lo que nosotros laicos podemos dar de tiempo y talento para crear una comunidad parroquial acogedora puede cambiar vidas. Especialmente en las parroquias del centro de ciudad, podemos ayudar a crear un sentimiento de vecindario que a menudo falta en los entornos urbanos, donde la vida a menudo se torna muy vacía.




 














 


Una parroquia de centro de ciudad puede servir como un lugar donde las personas se sienten como en casa y desarrollan un sentido de pertenencia. Un saludo cálido no tiene que tomar mucho esfuerzo, pero puede hacer toda la diferencia.


No es fácil apreciar cómo actúa el Espíritu Santo en la vida tan ajetreada de la ciudad, sin tiempo para la oración, la reflexión y la meditación. No debemos tratar de hacer muchas cosas todo el tiempo – debemos recortar las ramas según sea necesario. Incluso los logros aparentemente menores pueden ser éxitos.



Simplemente ofreciendo una exposición limitada al Evangelio o una experiencia positiva de la comunidad católica puede tener un enorme impacto en las personas. A veces tendemos a pensar que no hemos hecho nada que valga la pena si no hemos persuadido a las personas para que vayan a misa.


Una sugerencia práctica final – tengamos en cuenta los cinco sentidos como parte de la hospitalidad básica (temperatura, iluminación, sonido, olfato, comida / bebidas).

Francesco Pecorarari
Coordinador de Evangelización, Notre Dame de France, Londres.

 

 

Hace unos meses empecé mi nuevo servicio como Coordinador de Evangelización en Notre Dame de France, donde la Comunidad Marista busca llevar la Buena Noticia del Evangelio a una de las partes más seculares de Londres: el West End (la parte oeste).
 

  


Formar parte de la comunidad marista en Londres, ha significado unirme a una familia tan valorada en una ciudad como Londres llena de tantas personas que sufren el individualismo y la soledad.
 
 
Justo en el centro de la ciudad, las puertas de Notre Dame de France están abiertas todos los días de la semana para acoger a todo quien esté en busca de consejo, apoyo y ayuda concreta, ofreciendo un espacio de quietud y paz.
 
Realmente disfruté del Seminario Marista hace unos meses. He encontrado que mis horizontes personales se ensanchan en este espacio particular cuando compartimos nuestra visión común para el futuro de las ciudades en las que vivimos.


 


Jane Ellis, Wellington

La Conferencia de Liderazgo y la Reunión Global de Alfa en Londres en mayo fueron increíblemente inspiradoras. Fue increíble escuchar a una variedad de oradores cuyos diferentes estilos de liderazgo me dieron muchas ideas y me alimentaron espiritualmente. Encontré pequeñas y prácticas ideas que puedo aplicar en el trabajo y en la iglesia. Otros tocaron temas más profundos con los que he estado lidiando, tales como cómo vivir mi vocación en mi vida laboral. 


 

A veces me preguntaba sobre lo que realistamente los laicos pueden hacer en los ministerios de ciudad, dados nuestros compromisos familiares y profesionales. Pero comencé a darme cuenta de lo importante que es nuestra voz. Tal vez cada uno de nosotros sólo tiene tiempo para hacer algunas pequeñas cosas, pero juntos podemos hacer mucho.

 

 
Me preguntaba también qué puede hacer nuestra parroquia en Wellington para renovarse después de estar fragmentada mientras nuestra iglesia estuvo en remodelación (fortalecimiento de la estructura) por el terremoto. Nos estamos preparando para un Sínodo Diocesano, donde reflexionaremos sobre temas como los refugiados y los migrantes, ayudando a los que están en la periferia de sociedad, y cómo estructuramos y dirigimos nuestras parroquias y comunidades de fe.

Creo que la voz de los laicos será realmente importante en el futuro de la Iglesia en Nueva Zelanda. Habrá muchos menos sacerdotes. ¿Cuál será su función? ¿Cuál será nuestro papel como laicos? Es un desafío complejo. Pero creo que los laicos tendrán un papel cada vez más importante en el funcionamiento de las parroquias, ya sea en trabajos reaunerados o voluntarios. No sé hasta qué punto esto ha afectado a la comunidad marista, pero definitivamente está ocurriendo en nuestras diócesis.

Fue muy Bueno como persona laica poder ser parte de una comunidad marista por ese breve period de tiempo. No he profundizado conscientemente en lo que es el charisma marista o como articularlo. Los maristas estuvieron entre los primeros en traer la fe catolica a Nueva Zelanda. Aqui y en todo el mundo, todavia caminan con las personas y buscan ayudarlos. Esto es mostrar el amor de Cristo en el cada dia. Que desafio...hay mucho que persar!
 

 

 

 

 

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